Almería pierde su alma destrozando el Toblerone


En 1972 se construyó en la ciudad de la Alcazaba un enorme silo para evitar la suspensión de partículas procedentes de los minerales extraídos de la mítica mina de El Alquife. Este edificio -que pronto  fue bautizado como Toblerone por los almerienses debido a su similar parecido a la famosa chocolatina suiza- constituye junto al Cable Inglés uno de los referentes de la  arquitectura industrial en Andalucía.

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El inicio de la democracia, el referéndum por la autonomía de Andalucía, los Juegos Mediterráneos de Almería 2005 o la construcción de su vecina Estación Intermodal son algunos acontecimientos que se han desarrollado en estos últimos 40 años. Estos años en los que el Toblerone ha sido, y será hasta su último día, uno de los símbolos de Almería tanto por su valía arquitectónica, histórica o por su innegable fuerza en la imaginería popular.

Poco ha importado la labor de la plataforma “Salvemos el Toblerone” que ha tratado por todas las formas posibles evitar esta aberración creando mesas redondas, una exitosa campaña en redes sociales o intentando incoar el edificio como Bien de Interés Cultural. Pero nada ha importado al ayuntamiento que dando la espalda a todas las razones y aprovechando que Renfe ha cedido la playa de vías a la capital se ha mostrado inamovible sobre la decisión de eliminar el Toblerone.

El Beppe Grillo de la actualidad almeriense, Pepe Céspedes, ha participado junto a la plataforma con uno de sus famosos monólogos.  En éste disecciona y analiza desde un humor ácido la idiosincrasia de un lugar tan particular como Almería. En este Monólogo de Pepe Céspedes termina con esta brillante cita:

“Tengo un amigo que es arquitecto, no es un arquitecto cualquiera, trabajó con Joan Nouvel con el que firmó la torre Agbar de Barcelona y ahora esta trabajando con Peter Kulhan  . La primera vez que vino a verme llego en tren desde Madrid se bajó vio el Toblerone y dijo: Si a Joan Nouvel le piden firmar un edificio de exposiciones firmaría esto, pero bueno nosotros vamos a construir unas torres que no está mal…”

Nos cargamos el Toblerone, pero ¿para qué?

Sorprendentemente, por la situación de la economía española y no por la mediocridad de la política almeriense, la propuesta de Renfe y el Ayuntamiento es la construcción de alrededor 1000 viviendas, unos espacios verdes (que problablemente terminen en forma de jardinera o rotonda) y un suelo de uso terciario. Esta operación se sustenta en unos ingresos que calculan en unos 15 millones de euros y que previsiblemente se invertirán en el manido soterramiento de las vías del tren.

Parece curioso que la causa del desmantelamiento de este símbolo se justifique en  el soterramiento del tren cuando éste ni siquiera tiene fecha como declaró recientemente el concejal Venzal, «es impensable que alguien plantee que el soterramiento no se va a hacer», aunque «la única incógnita a despejar es la equis del tiempo».

 

Parece interesante recalcar esta cifra de 15 millones de euros que pretender recaudar con este último bombazo inmobiliario de Almería. Una capital española en la que el ladrillo ha caído  más del 75 % desde el fin del boom, desde 610 licencias en 2006 hasta 174 del último año o una provincia en la que las estimaciones más restrictivas aseguran que existen cerca de 50 000 viviendas vacías. Por no dejar en el tintero que el precio de la vivienda en la capital ha bajado alrededor de un 30% en 5 años y que las previsiones preveen que el ajuste todavía no ha terminado.

Ante la obviedad de estos datos sumados a la tasa de paro, la disminución por primera vez de la población en Almería, el problema de la obtención de créditos a particulares, etc, etc, la administración pública de la capital no se le ocurre otra cosa que volver a inflar la burbuja en vez de utilizar este magnifico edificio para otros usos.

Estos espacios industriales han servido como sede para Museos, universidades, centros de exposiciones y convenciones en un sinfín de  ciudades en todo el mundo. Pero a nuestas administraciones solo se le ocurre hacer dos bloques de pisos desperdiciando, una vez más, la posibilidad de atraer turismo, actividad económica o cultural al centro de la capital. De hecho existe un proyecto para la adecuación del Toblerone como Centro de Convenciones en internet  con una propuesta análoga a la de otras tanta ciudades, tales como los proyectos ya realizados con el museo Vapriikki de Tampere, el centro cultural Matadero de Madrid o la sala de exposiciones del hangar Bicocca en Milán por poner algunos ejemplos. Pero no, desgraciadamente en nuestra ciudad se construirán unos bloques de pisos que con gran probabilidad se encuentren vacíos durante años a la espera de inquilinos.

 

 

 

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