La ley electoral española, el espejo de Italia para la estabilidad política


Por Francisco Vargas y Ramón Carmona

Italianos y foráneos asisten, cada vez con menos asombro, a la última propuesta para la formación de un nuevo gobierno. Este ejecutivo liderado por Matteo Renzi será, si los avatares de la imprevisible política italiana lo permiten, el tercer primer ministro no elegido por las urnas en los últimos tres años.

Italia es un país que no logra levantar cabeza, no tan sólo por su situación económica, sino también por una crisis de valores levantada por la idiosincrasia de su clase política que vive inmersa en una espiral demencial surgida mucho antes de la aparición estelar, allá por 1994, de aquel exitoso empresario milanés llamado por su título nobiliario de “Il Cavaliere del Lavoro”.

Uno de los caballos de batalla del inminente primer ministro -al igual que lo fue para Monti a su llegada en 2011 y lo ha sido para Letta hasta su dimisión la semana pasada, aunque ninguno de los dos ha sido capaz de afrontarlo con éxito- será el cambio de la ley electoral vigente. Esta ley, promovida por Silvio Berlusconi en 2005 ante su previsible descalabro en las elecciones del año siguiente, es conocida comúnmente como porcellum, y curiosamente fue su proprio creador, el Ministro para las Reformas Institucionales Roberto Calderoli (dirigente de la Liga Norte, para más señas) quien contribuyó a acuñar esta denominación, al afirmar él mismo que su creación era una “porcata” , una cerdada en español. Tanto es así que hace poco más de un mes la Corte Constitucional dictó una sentencia según la cual esta ley va contra la Carta Magna, aunque bajo su jurisdicción se han celebrado ya tres elecciones generales.

Y en este contexto de debate para la creación de una nueva ley electoral que sustituya a la porcata anterior destaca el modelo español que se encuadra como un punto clave  para esta ansiada reforma. La ley electoral española, tan polémica en nuestro país, y tan denostado por fuerzas políticas minoritarias, movimientos cívicos y reivindicativos como el 15M, e incluso políticos de renombre como el líder socialista Bono, a pesar de la innegable ventaja que ha supuesto para su partido y para el PP.

Según la actual ley electoral, en Italia la coalición vencedora de las elecciones, independientemente de con qué porcentaje, obtiene el 51% de los diputados del Parlamento, y el resto de partidos y coaliciones se reparten en la cámara de forma proporcional a sus resultados. Dicho así parece fácil la gobernabilidad, pero la clave está en el Senado. En el país transalpino, a diferencia de España, rige el bicameralismo perfecto, es decir, ambas cámaras tienen capacidad para aprobar leyes, al igual que para dar o no su apoyo al gobierno de turno. Y a la hora de designar los senadores tras las elecciones, el sistema es igual que para los diputados, con un pequeño matiz, que el premio del 50% se otorga por región, no a nivel nacional. Gracias a esto se da más peso a las regiones con mayor número de senadores electos, es decir, las más pobladas,  Lombardía y Sicilia, importantes graneros de votos para el incombustible líder de Forza Italia. El factor desestabilizador de la ley Calderoni es el hecho de que en la práctica, puede generar dos cámaras con plenos poderes de signos opuestos, y eso es lo que ocurrió en febrero del año pasado, que el Partido Democrático, con Pier Luigi Bersani a la cabeza, obtuvo mayoría de diputados en el Congreso, pero no venció en el Senado, de modo que le fue imposible formar gobierno.

En realidad, lo que hace que todos comparen la posible nueva ley electoral italiana con la española es el hecho de acabar con bicameralismo perfecto, convirtiendo al Senado en algo parecido a lo que es en España, un órgano de representación regional (con una utilidad más que discutible).

El cuadro que se muestra a continuación es una simulación de un Congreso Italiano siguiendo el modelo español. Este gráfico muestra una interpretación directa del paradigma electoral español implementado en Italia. Si los italianos copiaran este modelo literalmente, también tendría muy difícil gobierno.

REGIÓN SEATS

PD

(Bersani)

PdL

(Cavaliere)

M5S

(Grillo)

SC

(Monti)

Liga

Norte

Otros

Valle de Aosta 1

0

0

0

0

0

1

Molise 2

1

0

1

0

0

0

Votos extranjero 6

3

1

0

1

0

1

Abruzzo 7

2

2

3

0

0

0

Basicalata 7

3

2

2

0

0

0

F-V-G 7

2

2

2

1

0

0

Trentino Alto 7

2

1

1

1

0

2

Umbria 7

3

2

2

0

0

0

Liguria 8

3

2

3

0

0

0

Marche 8

3

2

3

0

0

0

Cerdeña 8

3

2

3

0

0

0

Calabria 10

3

3

4

0

0

0

Toscana 18

8

4

5

1

0

0

Puglia 20

4

7

6

2

0

1

Emilia Romagna 22

10

4

6

2

0

0

Piamonte 22

7

5

7

2

1

0

Veneto 24

7

6

5

3

3

0

Sicilia 25

6

8

9

1

0

1

Lazio 28

9

8

8

2

0

1

Campania 29

7

10

9

2

0

1

Lombardia 49

15

11

9

6

7

1

TOTAL 315

101

82

88

24

11

9

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